Quizás
porque nunca nadie se lo dijo, o porque nunca encontró el manual de
instrucciones. Quizás no lo notó, no lo vió porque estaba distraído, pero
sépalo, eso que lleva sobre los hombros se llama cabeza.
En la mayoría de los casos es acompañada por pelo. Es ampliamente aceptado en
el mundo el pelo como un símbolo de lo moda. Se lo tiñe, se lo cubre, se lo corta y se lo peina. Los que carecen de
él son considerados personas experimentadas, gente de mundo.
A los costados de la cabeza, generalmente se encuentra las orejas. Las orejas
son el medio por el cual escuchamos los sonidos de nuestro alrededor. Nos
permiten acatar órdenes. Responder “Si” o “No”, según nos indiquen; depende de
estos dos orificios. A través de ellos
se puede oir música. La música es ese sonido que nos da satisfacción y
distracción. Por las orejas entra música a nuestros oídos, y gracias a ella
podemos revolear el pelo según el ritmo que la música nos indique.
En la parte frontal nos encontramos con los ojos. Estos dos esferoides son los
que nos permiten esquivar obstáculos y ver cosas. Ver cosas nos sirve para
saber si esa cosa es linda o fea. Si es fea, la cosa, estos dispositivos tienen
un acceso remoto que nos permite cerrarlos, y así evitar ver las cosas feas.
En resumen, la cabeza sirve: Para llevar el pelo, para escuchar música y acatar
órdenes y para mirar las cosas lindas y obviar las feas.
Ahora… si usted siente que puede tener otros usos, como por ejemplo tratar de
opinar. Si usted cree que es capaz de contrariar la información que entra por
sus oídos. Si usted, en lugar de mirar lo bonito y cerrar los ojos ante lo feo,
pretende observar todo lo que pueda. Si no contento con esto usted trata de
leer entre líneas. Si usted piensa (y he aquí el más grave de los errores,
pensar), que las palabras son más que letras ordenadas en secuencia lógica y que las podemos asociar a alguna imagen o
sonido. Si usted está convencido que el resto de los mortales tiene muchas
cosas más para decirnos, que lo que queremos oir. Si a usted le parece que es
su deber cuestionarse todo lo que pasa a su alrededor y emitir opinión propia. Si
usted se cree capaz de ser irónico. Si usted cree capaz al resto de la gente de
entender lo que usted quiere decir cuando dice una cosa, pero en realidad dice
otra. Si usted se cuestiona… a Usted. Usted piensa.
Si usted piensa, usted es peligroso. A nadie la gusta la gente que piensa. A
nadie le gusta la gente capaz de discernir entre bueno o malo. A Nadie le
interesa la gente capaz de entender, más allá de lo obvio. A nadie le interesa
la gente capaz de entender. A nadie le interesa la gente.
Si usted piensa, hágalo saber, mientras más pronto deje de pensar, más pronto volverá
a escuchar lo que le gusta escuchar y a mirar sólo lo que le gusta escuchar.
miércoles, 11 de julio de 2012
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