viernes, 22 de enero de 2010

El beneficio del silencio

El problema no es que no me escuches, el problema es aquello que crees escuchar, cuando en realidad no te digo nada, y lo que de verdad quiero que escuches, cuando te grito algo y vos no escuchás.

No importan las maneras, los modos ni las reverencias, el punto es que siempre crees que escuchás tu verdad, y si acaso sentís que no es tu verdad lo que dicen por ahí, te esforzás por callarla, con el sólo fin de seguir teniendo la razón.

Pero tengo claro, que cuando es justa y certera, la palabra, por más que te gastes no podés frenarla; sólo podés escucharla y quedarte en silencio, sabiendo que esa imagen de gigante se desmorona, no con un grito, sino sólo con un suspiro.

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