El conflicto social entre esferas y cubos viene de larga data, si bien de la mano de Picasso, los cubos ganaron gran parte de la batalla, las esferas lucharon siempre por un lugar en la sociedad. En detrimento de estas últimas, los otros anteriores aducen el poco compromiso, la inconstancia, la desfachatez de poner una constante inconstante dentro de su más pura raíz geométrica. Pi, un número tan poco consecuente con su trabajo, nunca termina lo que empieza, la logia Pi 2, nefasta, un pasado oscuro.
En cambio, enquistado en la derecha más ultra conservadora, los paralelepípedos han manejado las hilachas de la sociedad, una sociedad que por otra parte se sustenta de forma piramidal.
En las entrañas mismas de la revolución, la base comunista, la equidad, todos los puntos equidistan del centro en la tridimensionalidad comunista, sin lejanías diagonales, sin preferencias para el centro, nada de olvidados en las puntas.
Pero la utopía de liberación, la rueda, los engranajes de la revolución, de circunferencia poco precisa fueron destruídos por el capitalismo y su manejo rectangular, ese plástico que todo lo compra, ese papel con figuritas verdes y señores de peluca que compran hasta a su madre Don.
Aunque particularmente tomo como triunfo poético la moneda de 5 Cvos del Che.

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