Alfonso un día como cualquier otro fue al trabajo, se tomo el mismo subte al que subía la misma gente, los mismos oficinistas de traje, los mismos estudiantes de medicina, los mismos pungas que siempre robaban en el mismo vagón. Alfonso se bajó en la misma estación, tiro el boleto en el mismo cesto, y se cayó como siempre uqe lo tiraba porque siempre estaba lleno ese cesto.
Alfonso llegó tarde los mismos 15 minutos de siempre, su jefe le puso la misma cara de culo de siempre y se encargó de hacerlo quedar en ridículo como siempre.
Alfonso fue al banco como todos los martes, hizo la misma media hora de cola que siempre y depositó la misma guita en la misma cuenta que por supuesto no era de él. Alfonso después llevó a lavar el auto importado nuevo de su jefe, el mismo jefe que le negó el aumento que él pidió para pode pagar la matrícula del colegio de sus hijos.
Alfonso se fue del trabajo como todos los días, una hora más tarde que el resto, hora que nunca cobraría ni sería agradecida. Paró en lo de los mismos chinos a comprar la misma leche vencida que siempre le vendían. Reclamo como siempre y le respondieron lo mismo que siempre “no tiendo señior”, en escueto castellano oriental.
Alfonso comió solo como todas las noches hacía un año desde que se había separado y su mujer se había llevado a su hija. Alfonso comió las papas semicrudas, auque ya no escuchaba a su mujer quejarse por ello. Dejó los calzoncillos tirados y se metió a bañar.
Se secó y se tomó unos mates, que le dieron acidez, la misma acidez que tenía desde hacía años.
Alfonso esa noche decidió que iba a terminar con todo lo que le molestaba, iba a agarrar el 22 que había sido de su papá y mañana bien temprano iba a cagar a tiros a los pungas del subte. Iba a patear a la mierda el tacho en donde siempre tiraba el boleto. Iba a llegar tarde sólo para disfrutar la última cara de culo de su jefe, le iba a pedir otro aumento sólo para escuchar cómo se lo negaba. Iba a agarrar el auto del jefe y lo iba a hacer mierda contra un poste de luz; ni bien saliera el jefe y se pusiera como loco por el choque, Alfonso lo iba a llenar de agujeros, con la certeza de que de alguna manera había que equilibrar la gran hijaputez de su vida. Iba a ir a los mismo chi9nos y les iba a comprar leche, pero no iba a pedirle que se la cambien, los iba a saludar con un sonrisa y le iba a meter un balazo en la frente a cada uno.
Cuando Alfonso llegara a la casa iba a dar vuelta el portarretrato con la foto de su hija, iba a cocinar bien las papas y se iba a dormir de nuevo, como todos los días pero sin nada que lo molestara. Por fin, Alfonso, se durmió.
Esa mañana Alfonso iba dispuesto a terminar con todo lo que le molestaba, se lavó los dientes, se cambió, agarró el 22 que era de su papá, subió al ascensor y justo cuando arrancó, Alfonso se pegó un tiro en la garganta
Alfonso, no tenía Facebook
Bufón Do not disturb

3 comentarios:
Ya si te llamas Alfonso matate ,jiajajijijijaji.
loco muy bueno essto, te felicito, la verdad muy bueno lo de alfonso, despues sigo leyendo lo otro
pasate por la pagina de nuestro programa de radio www.estaenvosradio.com.ar
saludos
Gracias amigo por ser una inspiracion. Ni pongo nombre xq ni hace falta. :) TQM, gracias a la gran energia no hay casualidades en esta vida... (despues de tanta mierda, siempre hubo un lindo banquete que la hizo existir, je je)
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