martes, 19 de agosto de 2008

Portador sano del síndrome de la verdad cruda

Algunos indicios de los estudios realizados en el campo neuronal, tomando también como parámetro el inconsciente colectivo del cual nos hablaba Jung, indicarían que cierta actividad cósmica es la responsable de provocar el denominado “Síndrome del alfajor de pollo”. Nombre que recibe, debido a que afecta las cualidades organolépticas del individuo, llegando a alterar el sentido de lo “bello” y lo “no bello”. Recibió este nombre cuando el neurólogo yogueslavo Karl Leonard Saint Anne, en
un congreso en Whisky (la sede de Ginebra estaba completa porque habían organizado una reunión de Tupperware), utilizó la analogía del alfajor de pollo para explicar este extraño fenómeno, y dijo: “Altera los sentidos de manera tal, que el individuo sería capaz de encontrar sabroso hasta un alfajor de pollo”. Se cree que Karl conocía los alfajores de un fin de semana largo en que visitó Mar del Plata y tuvo que hacer 45 minutos de cola para comprar una caja de alfajores Havanna, ese hecho lo marcaría de por vida.
Se pudo saber, en principio, que la actividad neuronal que produce el cinturón fotónico, desactiva la función de los beta receptores de las células neuronales a nivel de la corteza media del cerebro. Esta inhibición de dichos receptores provoca un desorden en las células encargadas de decodificar la información que suministran los sentidos neuroquímicos, sumado al desorden hormonal desemboca en una ruptura de de los arquetipos de JUNG que el individuo había heredado al momento de su nacimiento, rompiendo con el arquetipo de “belleza”; el cual el mismo JUNG caracterizó en la persona de Araceli González (sería el primer caso de un arquetipo que no se encuentra dentro del inconsciente colectivo, sino que se manifestaría en un futuro, lo cual prueba que Araceli ya estaba buena antes de nacer), cuando dijo “está más buena que comer pollo con la mano”.
Este testimonio de JUNG junto con la experiencia traumática con los alfajores marplatenses que sufrió Saint Anne, es lo que decidiría en un futuro el nombre de uno de los síndromes más extraños que afectan la salud mental de la población.
SINTOMATOLOGÍA:
-El individuo pierde todo parámetro de belleza y empieza a encontrar “bellas” cosas, personas que por el grueso de la población son considerados como “feos”.
-El círculo íntimo del paciente se vé afectado, no pudiendo entender la opción del mismo para con el sexo opuesto (Karl no habla sobre resultados en individuos de características homosexuales), haciendo manifiesta la frustración que provoca este desorden en los que rodean al paciente.
-En algunos casos se observó el aumento de la frecuencia peristáltica del intestino grueso.
-Depresión y angustia en el entorno del paciente que no puede llevar adelante una vida normal y repite cada dos segundos “viste con el bagarto que está esa shewa”.
Como se puede ver, este es un síndrome que afecta básicamente al entorno del enfermo, ya que él mismo no es capaz de registrar la situación que vive, es por eso d vital importancia el tratamiento a nivel terapéutico, particpando al enfermo de grupos de autoayuda y logrando el reclutamiento de los fliares y allegados del mismo, en grupos “antialfajor de pollo”, los cuales de encargan de combatir a los individuos que haciendo uso indebido de la situación del enfermo se aprovechan y forman pareja con este.

Bufón estómago resfriado