martes, 24 de junio de 2008

Hoy no se fía mañana tampoco

Uno está lleno de malas costumbres. No es mala educación, mi abuela diría que soy “mal aprendido”, no “mal educado”, porque mis padres me educaron bien. Y puede que esta señora tenga razón, puede que sean costumbres adquiridas, algo así como vicio de profesión, pero de la vida y no de la profesión. Serán vicios de vida entonces?.
Algo parecido a sacarse los mocos de la nariz o rascarse el culo en público, pero menos escatológicos.
Pero uno va creciendo y se va dando cuenta de cómo estas costumbres terminan haciendo mal, terminan por lastimar lo que uno más quiere, que es uno, o sea YO.
Y a medida que pasa el tiempo, uno (por lo menos YO), se va (me voy), cansando, agotando. Es como una tendinitis en el alma, de mucho esfuerzo continuo y por sobre todas las cosas improductivo. Pero como dije antes me voy cansando, voy sintiendo como la espalda se me dobla, como me tiemblan las piernas y como no soporto como antes ese esfuerzo.
Es por esto que uno de estos días dejo de darle de comer a los chanchos. Dejo de estudiar para ese final que sé que nunca voy a aprobar. Dejo de querer hacer que arranque el Citroen 3 CV de mi abuelo: Uno de estos días dejo de invitar a mis asados a todos comensales vegetarianos que sólo me elogian la ensalada. Un día dejo de querer mandarte mensajes de texto con señales de humo. Empiezo a apuntarles a los colibríes y dejo de insistir con los chimangos. Dejo de practicar hacer un gol con pelota parada y querer clavarla en el ángulo si le pego con el muñón. Un día dejo los negocios que nunca me dejaron ni me dejarán ganancia y me pongo un parripollo o una cancha de paddle. Aunque quizás tenga más suerte con un maxikiosko, vos fijate y por ahí uno de estos días empiezo a fiarte los cigarrilos….
Un día me canso y dejo de escribir en este blog de mierda.

Bufón en la corte de las causas perdidas

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