domingo 5 de abril de 2009

Volumen bajito

El conflicto social entre esferas y cubos viene de larga data, si bien de la mano de Picasso, los cubos ganaron gran parte de la batalla, las esferas lucharon siempre por un lugar en la sociedad. En detrimento de estas últimas, los otros anteriores  aducen el poco compromiso, la inconstancia, la desfachatez de poner una constante inconstante dentro de su más pura raíz geométrica. Pi, un número tan poco consecuente con su trabajo, nunca termina lo que empieza, la logia Pi 2, nefasta, un pasado oscuro.

En cambio, enquistado en la derecha más ultra conservadora, los paralelepípedos han manejado las hilachas de la sociedad, una sociedad que por otra parte se sustenta de forma piramidal.

En las entrañas mismas de la revolución, la base comunista, la equidad, todos los puntos equidistan del centro en la tridimensionalidad comunista, sin lejanías diagonales, sin preferencias para el centro, nada de olvidados en las puntas.

Pero la utopía de liberación, la rueda, los engranajes de la revolución, de circunferencia poco precisa fueron destruídos por el capitalismo y su manejo rectangular, ese plástico que todo lo compra, ese papel con figuritas verdes y señores  de peluca que compran hasta a su madre Don.

Aunque particularmente tomo como triunfo poético la moneda de 5 Cvos del Che.

 

lunes 6 de octubre de 2008

Alfonso cayó en desgracia

Alfonso un día como cualquier otro fue al trabajo, se tomo el mismo subte al que subía la misma gente, los mismos oficinistas de traje, los mismos estudiantes de medicina, los mismos pungas que siempre robaban en el mismo vagón. Alfonso se bajó en la misma estación, tiro el boleto en el mismo cesto, y se cayó como siempre uqe lo tiraba porque siempre estaba lleno ese cesto.

Alfonso llegó tarde los mismos 15 minutos de siempre, su jefe le puso la misma cara de culo de siempre y se encargó de hacerlo quedar en ridículo como siempre.

Alfonso fue al banco como todos los martes, hizo la misma media hora de cola que siempre y depositó la misma guita en la misma cuenta que por supuesto no era de él. Alfonso después llevó a lavar el auto importado nuevo de su jefe, el mismo jefe que le negó el aumento que él pidió para pode  pagar la matrícula del colegio de sus hijos.

Alfonso se fue del trabajo como todos los días, una hora más tarde que el resto, hora que nunca cobraría ni sería agradecida. Paró en lo de los mismos chinos a comprar la misma leche vencida que siempre le vendían. Reclamo como siempre y le respondieron lo mismo que siempre “no tiendo señior”, en escueto castellano oriental.

Alfonso comió solo como todas las noches hacía un año desde que se había separado y su mujer se había llevado a su hija. Alfonso comió las papas semicrudas, auque ya no escuchaba a su mujer quejarse por ello. Dejó los calzoncillos tirados y se metió a bañar.

Se secó y se tomó unos mates, que le dieron acidez, la misma acidez que tenía desde hacía años.

Alfonso esa noche decidió que iba a terminar con todo lo que le molestaba, iba a agarrar el 22 que había sido de su papá y mañana bien temprano iba a cagar a tiros a los pungas del subte. Iba a patear a la mierda el tacho en donde siempre tiraba el boleto. Iba a llegar tarde sólo para disfrutar la última cara de culo de su jefe, le iba a pedir otro aumento sólo para escuchar cómo se lo negaba. Iba a agarrar el auto del jefe y lo iba a hacer mierda contra un poste de luz; ni bien saliera el jefe  y se pusiera como loco por el choque, Alfonso lo iba a llenar de agujeros, con la certeza de que de alguna manera había que equilibrar la gran hijaputez de su vida. Iba a ir a los mismo chi9nos y les iba a comprar leche, pero no iba a pedirle que se la cambien, los iba a saludar con un sonrisa y le iba a meter un balazo en la frente a cada uno.

Cuando Alfonso llegara a la casa iba a dar vuelta el portarretrato con la foto de su hija, iba a cocinar bien las papas y se iba a dormir de nuevo, como todos los días pero sin nada que lo molestara. Por fin, Alfonso, se durmió.

Esa mañana Alfonso iba dispuesto a terminar con todo lo que le molestaba, se lavó los dientes, se cambió, agarró el 22 que era de su papá, subió al ascensor y justo cuando arrancó, Alfonso se pegó un tiro en la garganta

Alfonso, no tenía Facebook

Bufón Do not disturb

viernes 26 de septiembre de 2008

Mové la antena que se vé con lluvia

Se ve que de tanto ir el cántaro a la fuente, se llena de agua, es por eso que me hinchaste las pelotas. Es así como hinchada, las pelotas la gente hace grande al mundo. Pero… como el mundo es una mierda, o mejor dicho, el mundo está lleno de hijos de puta y hoy especialmente está lleno de ruta, no voy a morir de amor. Pero si sigo así muero de rubéola o tapado por deudas. Mejor así, por lo menos alguien me tapa, peor sería que te pongan la tapa por forro.

 Perdoná que pregunte, no te moriste todavía no??. Ah no y… decime, vos crees que te falta mucho para morirte?? No, no es que te esté deseando la muerte, sólo que si te morís me complicás menos la existencia, y.. no es egoísmo, pero yo soy más útil al planeta que vos o por lo menos soy más útil para mi que para vos.

Y la gente seria   piensa “qué dice ese pibe”, pero sra. vamos, no sea hipócrita (que no es lo mismo que hipocondríaca sra), si ud pudiera mataría al ferretero que le aumenta todas las semanas los cueritos de la canilla, o al hijo de puta del plomero que nunca le deja la canilla del baño bien arreglada y encima le muestra la zanja toda la tarde

Pero no se aflija señora, seguramente alguien en este mundo cree que ud debería morirse ya, seguramente su nuera si seguramente…

Bufón al wok?

 

martes 19 de agosto de 2008

Portador sano del síndrome de la verdad cruda

Algunos indicios de los estudios realizados en el campo neuronal, tomando también como parámetro el inconsciente colectivo del cual nos hablaba Jung, indicarían que cierta actividad cósmica es la responsable de provocar el denominado “Síndrome del alfajor de pollo”. Nombre que recibe, debido a que afecta las cualidades organolépticas del individuo, llegando a alterar el sentido de lo “bello” y lo “no bello”. Recibió este nombre cuando el neurólogo yogueslavo Karl Leonard Saint Anne, en
un congreso en Whisky (la sede de Ginebra estaba completa porque habían organizado una reunión de Tupperware), utilizó la analogía del alfajor de pollo para explicar este extraño fenómeno, y dijo: “Altera los sentidos de manera tal, que el individuo sería capaz de encontrar sabroso hasta un alfajor de pollo”. Se cree que Karl conocía los alfajores de un fin de semana largo en que visitó Mar del Plata y tuvo que hacer 45 minutos de cola para comprar una caja de alfajores Havanna, ese hecho lo marcaría de por vida.
Se pudo saber, en principio, que la actividad neuronal que produce el cinturón fotónico, desactiva la función de los beta receptores de las células neuronales a nivel de la corteza media del cerebro. Esta inhibición de dichos receptores provoca un desorden en las células encargadas de decodificar la información que suministran los sentidos neuroquímicos, sumado al desorden hormonal desemboca en una ruptura de de los arquetipos de JUNG que el individuo había heredado al momento de su nacimiento, rompiendo con el arquetipo de “belleza”; el cual el mismo JUNG caracterizó en la persona de Araceli González (sería el primer caso de un arquetipo que no se encuentra dentro del inconsciente colectivo, sino que se manifestaría en un futuro, lo cual prueba que Araceli ya estaba buena antes de nacer), cuando dijo “está más buena que comer pollo con la mano”.
Este testimonio de JUNG junto con la experiencia traumática con los alfajores marplatenses que sufrió Saint Anne, es lo que decidiría en un futuro el nombre de uno de los síndromes más extraños que afectan la salud mental de la población.
SINTOMATOLOGÍA:
-El individuo pierde todo parámetro de belleza y empieza a encontrar “bellas” cosas, personas que por el grueso de la población son considerados como “feos”.
-El círculo íntimo del paciente se vé afectado, no pudiendo entender la opción del mismo para con el sexo opuesto (Karl no habla sobre resultados en individuos de características homosexuales), haciendo manifiesta la frustración que provoca este desorden en los que rodean al paciente.
-En algunos casos se observó el aumento de la frecuencia peristáltica del intestino grueso.
-Depresión y angustia en el entorno del paciente que no puede llevar adelante una vida normal y repite cada dos segundos “viste con el bagarto que está esa shewa”.
Como se puede ver, este es un síndrome que afecta básicamente al entorno del enfermo, ya que él mismo no es capaz de registrar la situación que vive, es por eso d vital importancia el tratamiento a nivel terapéutico, particpando al enfermo de grupos de autoayuda y logrando el reclutamiento de los fliares y allegados del mismo, en grupos “antialfajor de pollo”, los cuales de encargan de combatir a los individuos que haciendo uso indebido de la situación del enfermo se aprovechan y forman pareja con este.

Bufón estómago resfriado

viernes 11 de julio de 2008

Que yo no sea un psicópata es pura casualidad

Que yo no sea un psicópata es pura casualidad, que yo no vaya un día al trabajo y quiera matar a todos, granularlos y hacer comprimidos recubiertos de mis compañeros, es solo una casualidad.
Es que resulta que en esto de encontrarle las explicaciones, los por queses a mi vida, me vengo a dar cuenta que lo que yo creía una tierna infancia, fue una experiencia cuasi tortuosa, algo que llevó a los límites de la tolerancia al carácter y el temple de un niño, que vengo siendo yo.
Para situarnos en tiempo espacio, cabe aclarar que yo era gordito (bueno, en realidad no sé si hace falta aclararlo), y lo peor del caso, mi mamá de chica fue gordita también; por ende ella pretendía no repetir la historia conmigo. Esta situación de extrema conciencia por parte de mi progenitora, desembocó en una de las situaciones más vergonzantes de mi vida. La merienda. Cada vez que yo iba a lo de algún amiguito, mi mamá le decía a la madre del susodicho, que yo estaba a dieta. El gordito siempre estaba a dieta. Cada vez que había que merendar, el gordito, o sea yo, tomaba LECHE FRIA. Qué clase de madre hace que su hijo meriende LECHE FRIA, no contenta con eso dejaba precisas instrucciones de que se me alimentara con una dosis reducida de galletitas de “agua”. Todo el mundo comía anillitos glaseados, vainillas, panchitas y yo, CRIOLLITAS, encima las chiquititas, porque en esa época no había otras. Imaginará ud la explicación que exigían mis congéneres del por qué de mi extraña merienda, a lo cual sus madres, y apelando a un máximo de pedagogía digna de Piaget respondían “pasa que tu amiguito esta gordito y no puede comer galletitas dulces ni tomar Nesquick”… yo creo que eso y que te agarre tu vieja haciéndote la manoleta pelean el top ten de humillaciones juveniles. Dentro del mismo rango, se encontraban los recreos en el colegio. Cuando todos en el recreo se clavaban un pebete en el kiosco, el gordito sacaba a escondidas sus 2 sanguchitos de Criollitas con queso fresco. En qué cabeza cabe mandarle a un hijo sanguche de Criollitas con queseo fresco, además, Sra. el queso fresco, es fresco porque no es seco, ergo… es húmedo. Las criollitas parecían cartón mojado a la hora del recreo, por dicho motivo el gordito muy disimuladamente las tiraba en algún cesto abandonado por ahí. Demás está decir que toda cena fuera de casa era una situación por demás dantesca, en la cual mi madre se esforzaba en afianzar sus dotes naturales para la mímica e informarle mediante señas, al resto de los comensales que yo ya había sobrepasado mi DDR (Dosis Diaria Recomendada), de ensalada de frutas para el postre.
En otro ámbito se encuentra mi formación deportiva. Todo niño que se precie de tal, sueña con ser jugador de fútbol. Me es inevitable recordar ese video en el que le preguntan a un joven Diego Armando cuál era su sueño y él responde: “jugar en la selección y salir campeón del mundo”. A este sueño colectivo del varón promedio de 10 años argentino, se le suma la frustración del padre de la criatura, que va a tratar por todos los medios que su hijo sea lo que él no fue y así de una vez por todas salvarse pa´ toda la cosecha. Mi papá, en cambio, quería que su hijo aprendiera las ancestrales técnicas autóctonas del baile gauchesco. Cuando yo les dije a mis padres “ me anotan en la escuelita de fútbol, Ricky ya va hace dos meses”, me respondieron NO, el próximo miércoles empezás Folcklore. . Qué clase de padre quiere que su hijo sea bailarín de folcklore, el mío. Mi papá en sus años mozos fue bailarín de folcklore, después tuvo una bandita de rock & roll y no contento con eso jugó en la primera de
Talleres de Caleta Olivia De todo ese Mc combo de adolescencia sureña, a mi me tocaron sólo los pepinos. Mientras Ricky no sólo iba a fútbol 2 veces por semana, sino que también acompañaba a su papá los sábados al torneo de egresados del jardín Nº5 (el de diagonal Salta), y para colmo de males iban domingo de por medio a jugar a la pelota a ciudad universitaria. A todo esto, yo, ensayaba 3 veces pro semana al grito de “papito papá, canasta de pan”, o “paso media punta paso” y tenía prueba de vestuario tres veces al año, ejercitando además mi capacidad de resistencia pulmonar; ya que durante todo el proceso de cambio de ropa, no estaba autorizado a soltar el aire de los pulmones. Se vé que la faja ajustada adornada con motivos alegóricos a la región representada en el baile, se lucía mejor un niño flaco.
Insisto, que yo no sea psicópata, es mera casualidad.

Bufón so serious

jueves 26 de junio de 2008

Basta! me voy, rumbo a la puerta....

Cuando no alcanza el amor que ofrecés
Y peleas una causa perdida
El amor se transforma en herida
Que no cierra y que no deja ver
Y ceder en la puesta es tan duro
Sin apuro y sin pausa
Empezás a perder

Gris., Los Piojos, 3º Arco

Bufón empujándose con la punta de los dedos de los pies

martes 24 de junio de 2008

Hoy no se fía mañana tampoco

Uno está lleno de malas costumbres. No es mala educación, mi abuela diría que soy “mal aprendido”, no “mal educado”, porque mis padres me educaron bien. Y puede que esta señora tenga razón, puede que sean costumbres adquiridas, algo así como vicio de profesión, pero de la vida y no de la profesión. Serán vicios de vida entonces?.
Algo parecido a sacarse los mocos de la nariz o rascarse el culo en público, pero menos escatológicos.
Pero uno va creciendo y se va dando cuenta de cómo estas costumbres terminan haciendo mal, terminan por lastimar lo que uno más quiere, que es uno, o sea YO.
Y a medida que pasa el tiempo, uno (por lo menos YO), se va (me voy), cansando, agotando. Es como una tendinitis en el alma, de mucho esfuerzo continuo y por sobre todas las cosas improductivo. Pero como dije antes me voy cansando, voy sintiendo como la espalda se me dobla, como me tiemblan las piernas y como no soporto como antes ese esfuerzo.
Es por esto que uno de estos días dejo de darle de comer a los chanchos. Dejo de estudiar para ese final que sé que nunca voy a aprobar. Dejo de querer hacer que arranque el Citroen 3 CV de mi abuelo: Uno de estos días dejo de invitar a mis asados a todos comensales vegetarianos que sólo me elogian la ensalada. Un día dejo de querer mandarte mensajes de texto con señales de humo. Empiezo a apuntarles a los colibríes y dejo de insistir con los chimangos. Dejo de practicar hacer un gol con pelota parada y querer clavarla en el ángulo si le pego con el muñón. Un día dejo los negocios que nunca me dejaron ni me dejarán ganancia y me pongo un parripollo o una cancha de paddle. Aunque quizás tenga más suerte con un maxikiosko, vos fijate y por ahí uno de estos días empiezo a fiarte los cigarrilos….
Un día me canso y dejo de escribir en este blog de mierda.

Bufón en la corte de las causas perdidas